Desarrollo a medida
Tu idea, funcionando. Con precio cerrado y sin sorpresas
«Ni una función de más que no vayas a usar, ni una de menos de las que vas a necesitar.»
Lo caro no es hacerlo bien. Lo caro es hacerlo dos veces
Casi todos los proyectos que se van de presupuesto no se van por escribir el software: se van porque nadie se paró a entender qué hacía falta de verdad antes de empezar.
Por eso dedicamos el principio a preguntar mucho. Cuando arrancamos a construir, ya sabemos qué entra, qué no entra y cuánto cuesta. Y eso es lo que te firmamos.
Tu web deja de ser un folleto y empieza a traerte clientes
Una web corporativa que carga rápido, se entiende en el móvil y aparece en Google cuando alguien busca lo que tú haces.
Lo conseguimos escribiendo los textos pensando en lo que busca tu cliente, no en lo que te gustaría contar, y montando la web para que sea rápida de serie en vez de arreglarla luego a base de parches.
Ves de un vistazo cómo va tu negocio
Paneles de mando que reúnen en una sola pantalla los datos que hoy tienes repartidos entre hojas de cálculo, correos y tres programas distintos.
Empezamos por la pregunta, no por el gráfico: qué decisiones tienes que tomar cada semana. A partir de ahí montamos solo lo que te ayuda a tomarlas, conectando las herramientas que ya usas para que nadie tenga que copiar datos a mano.
Vendes online sin pelearte con tu propia tienda
Tiendas donde comprar es fácil para el cliente y gestionar es fácil para ti: pedidos, stock, envíos y cobros funcionando juntos.
Cuidamos especialmente el camino desde que alguien entra hasta que paga, porque es donde se pierden casi todas las ventas, y conectamos la tienda con lo que ya uses para facturar o llevar el almacén.
Tu servicio funciona solo, también cuando tú no estás
Plataformas y servicios online con usuarios, suscripciones, cobros recurrentes y procesos que se ejecutan sin que nadie los empuje.
Aquí lo importante es lo que no se ve: qué pasa cuando un pago falla, cuando alguien se da de baja o cuando entran mil personas a la vez. Esos casos se resuelven al diseñar, no cuando ya te han explotado.
Estás en el móvil de tus clientes
Aplicaciones para iPhone y Android cuando de verdad aportan algo que una web no puede dar: avisos, uso sin conexión, cámara o ubicación.
Y te decimos con franqueza cuándo no hace falta una app. Publicar en las tiendas y mantenerla al día cuesta dinero todos los años; si tu caso se resuelve con una web bien hecha, te lo diremos aunque nos dé menos trabajo.
Cada campaña aterriza donde tiene que aterrizar
Páginas de aterrizaje pensadas para una sola cosa: que quien llega haga lo que has ido a buscar.
Se montan para poder cambiarlas rápido y medir qué funciona, porque una landing que no se puede tocar sin llamar a nadie deja de servir a la segunda semana.
El código es tuyo desde el primer día
Te entregamos el proyecto documentado y en tu propio repositorio, con todo lo necesario para que otro equipo pueda continuar si algún día lo decides.
No trabajamos con clientes atrapados. Si sigues con nosotros, que sea porque te compensa.
Cómo lo hacemos
Primero escuchamos y preguntamos hasta entender el problema de negocio, no solo la lista de funciones. De ahí sale una propuesta con el alcance definido y un presupuesto cerrado: lo que se construye, lo que no, y cuánto cuesta.
Después montamos el equipo que pide tu proyecto con profesionales autónomos con los que ya hemos trabajado y sabemos cómo responden. Construimos por partes y paramos en momentos acordados para enseñarte cómo va, de forma que las correcciones se hagan pronto y baratas, no al final y caras.
Usamos inteligencia artificial a diario para ir más rápido en lo mecánico. Lo que nunca delegamos es decidir qué se construye y por qué: eso lo sigue haciendo una persona con treinta años de oficio.
Con qué
- React
- Next.js
- Node.js
- WordPress
- MySQL
- PostgreSQL
- iOS y Android
- AWS
La tecnología se elige después de entender el problema, nunca antes. Estas son las que más usamos porque las conocemos a fondo, no porque haya que usarlas siempre.
Preguntas que nos hacéis mucho
¿Cuánto cuesta una web o una aplicación a medida?
Depende de lo que tenga que hacer, y por eso no damos tarifas de catálogo. Lo que sí hacemos es darte un presupuesto cerrado antes de empezar: hablamos, entendemos el alcance y te decimos un precio que no se mueve. Si durante el proyecto quieres añadir algo fuera de ese alcance, se presupuesta aparte y lo decides tú.
¿Qué pasa si el proyecto se desvía?
Para eso están las validaciones intermedias. Paramos en momentos acordados para enseñarte el avance, y si algo no va por donde esperabas se corrige ahí, cuando todavía es barato. El presupuesto cerrado es nuestro, no tuyo: si nos hemos equivocado calculando, el problema lo asumimos nosotros.
¿El código es mío?
Sí, desde el primer día y sin condiciones. Te lo entregamos documentado y en tu propio repositorio. Puedes llevártelo a otro equipo cuando quieras.
¿Cuánto tardáis?
Un proyecto pequeño suele estar entre cuatro y ocho semanas; uno mediano, entre dos y cuatro meses. Te damos una fecha concreta junto con el presupuesto, y esa fecha forma parte del compromiso.
¿Trabajáis con proyectos que ya existen?
Sí, y bastante a menudo. Empezamos revisando qué hay, qué merece la pena conservar y qué conviene rehacer. Casi nunca la respuesta es tirarlo todo.
¿Te encaja? El siguiente paso es una conversación sin compromiso para entender tu caso y decirte si podemos ayudarte.
Pide presupuesto cerradoTodo empieza con una conversación
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